Editorial

Editorial 60: X ANIVERSARIO DE CONVIVENCIA

20 Diciembre, 2017

X ANIVERSARIO DE CONVIVENCIA,
LO QUE SOMOS, LO QUE HACEMOS
Y LO QUE QUEREMOS PARA CUBA

El Proyecto Convivencia arriba a su X aniversario. Se considera heredero del Centro de Formación Cívica y de aquella revista Vitral (1993-2007) de la diócesis de Pinar del Río, pues la mayoría de los fundadores trabajaron en ambos. Son 25 años continuados. Esto no es poco en Cuba, tratándose de proyectos de la independiente sociedad civil.

Algunos amigos nos han preguntado por el secreto de esta perseverancia durante un cuarto de siglo. Le hemos respondido que no hay secretos. Creemos que ha dependido de lo que somos, de lo que hacemos y cómo lo hacemos, y de lo que queremos para Cuba.

Lo que somos

Para perseverar es necesario, en primer lugar y sobre todo, estar conscientes de lo que somos para poder mantenernos fieles a nuestra propia identidad, que hemos escogido libremente. Lo más importante es lo que somos, no tanto lo que hacemos. Sin identidad no hay proyecto que dure.

Convivencia es un proyecto sociocultural independiente, incluyente y dialogante. Somos un proyecto educativo, comunicacional, promotor de pequeñas iniciativas de la sociedad civil y generador de pensamiento y propuestas para Cuba. Al mismo tiempo somos una obra no lucrativa, no partidista y no confesional. Los fundadores y participantes de Convivencia somos cubanos conscientes de nuestra vocación al servicio de Cuba, así como, de la responsabilidad y compromiso que esto supone. Creemos en la primacía de la persona humana por sobre la política, la economía, la religión, las estructuras y toda institución, que deben estar a su servicio y no al revés. Creemos en la fuerza de lo pequeño, en la eficacia de la semilla, en los tiempos de la siembra y la cosecha.

Nos esforzamos por ser tejedores de convivencia, somos hacedores de puentes entre diversos, facilitadores de diálogos y encuentros entre cubanos, con dos pulmones: uno en la Isla y otro en la Diáspora. Optamos por permanecer en Cuba porque más vale ser que hacer, estar que escapar, aunque respetamos y defendemos el derecho a emigrar libremente. Creemos que no hay ciudadanos si no somos personas, no hay democracia sin demócratas, no hay sociedad civil sin tejedores de convivencia, en fin, que “No hay Patria sin virtud”, como nos dijo el Padre Félix Varela.

Por esto que somos, Convivencia ha durado.

Lo que hacemos y cómo lo hacemos

Para perseverar y ser fieles a lo que somos, también es necesario elegir libre y responsablemente lo que hacemos y cómo lo queremos hacer. Creemos que el fin no justifica los medios y que la coherencia ética entre lo que pensamos, lo que decimos, lo que hacemos y el “cómo” lo hacemos, es la mejor forma de demostrar lo que somos: “Por sus obras los conoceréis” (Mateo 7,16).

Se puede incluso cambiar de nombre, de proyecto, de medios y, sin embargo, continuar con la misma visión y los mismos objetivos. Eso pasó entre el Centro Cívico, Vitral (1993-2007) y el Centro de Estudios y la revista Convivencia (2007-2017). Ambos comenzaron con cursos y servicios de educación ética y cívica. El libro de texto de Ética y Cívica, redactado y publicado por el equipo del Centro Cívico y de Convivencia, está disponible en www.centroconvivencia.org. Luego estos dos proyectos se expresaron en sendas revistas (www.vitral.org y www.centroconvivencia.org). Además, ambas iniciativas, cada cual según sus matices, se han esforzado por dar un aporte serio, responsable y profundo, al pensamiento y propuestas para el futuro de Cuba. Esto es lo que hemos hecho y lo que hacemos. No hay segundas partes ni trastiendas.

Y el cómo lo hacemos está también claro: de forma ética, transparente, pacífica. Elegimos el diálogo y la negociación para la solución de los conflictos. No esa caricatura de “diálogo complaciente”, unánime y mimético, sino un diálogo responsable, que sea fiel a lo que somos y a lo que esperamos, que no sea pusilánime ni violento, un diálogo que sea estilo de vida, actitud y no solo un método. Preferimos los consensos a las unanimidades forzadas, la observancia de la ley y el cumplimiento ético de los pactos y de la palabra empeñada.

No aceptamos la confrontación violenta. Por eso rechazamos la violencia en cualquiera de sus formas, desde la mental o sicológica, pasando por la violencia verbal y la física. Rechazamos las descalificaciones y los ataques ad personam. Debatimos y discrepamos ideas y razones, pero respetando la vida privada y la moral de cada ser humano. Creemos que quien ataca, pierde. Pierde el equilibrio, la ética personal y la compostura cívica. Quien debate y propone, gana. Toda la sociedad gana: paz, convivencia ciudadana y progreso social.

Por esto que hacemos y cómo lo hacemos, Convivencia ha durado.

Lo que queremos para Cuba

 Otra garantía de la perseverancia y la continuidad de un proyecto es tener claro lo que queremos, la visión que buscamos, el futuro que deseamos construir con los demás. Sin luz larga y vista alta no hay sentido, orientación, rumbo, ni itinerario coherente. Sin horizonte claro y sin brújula fiel, no hay pasos firmes ni destino seguro. Así lo podríamos resumir: conciencia clara, vista larga y pasos cortos.

Convivencia ha permanecido oteando el horizonte de Cuba, sin dejar de hacer cotidianamente un análisis sereno y profundo de la realidad en que vivimos. Y aspiramos a seguir este itinerario de visiones, pensamiento y propuestas para el presente y el porvenir de la Patria. Algunas de estas propuestas sobre economía, marco jurídico, cultura y educación, ya han sido publicadas en nuestro portal web: www.centroconvivencia.org

Mencionamos en este editorial, que celebra nuestros primeros diez años, solo algunas de esas aspiraciones y propuestas para Cuba, la nación que todos formamos y la Patria que tanto amamos:

  1. Para sanar el daño antropológico producido por el totalitarismo, proponemos la reconstrucción de la persona humana de los cubanos mediante una educación liberadora, participativa, personalizadora, socializadora que ayude a las familias y a las escuelas a formar personas éticas, cívicas, libres y responsables.
  2. Para sanar el desarraigo, la desintegración social y la anomia cívica, proponemos la reconstrucción de la sociedad civil cubana mediante ese mismo estilo de escuela pedagógica, la recuperación de la familia como primer núcleo de personalización y socialización, la promoción de tejedores de convivencia o activistas cívicos que, como hacedores de puentes, promotores de iniciativas personales y comunitarias, fomenten la amistad cívica y los proyectos sociales, económicos y políticos que rehabiliten el deshilachado tejido social.
  3. Para sanar una sociedad cerrada y excluyente, proponemos favorecer los estilos y las prácticas democráticas en un clima de libertad y derechos humanos para todos, en un sistema incluyente, participativo y democrático, coherente con nuestra identidad, idiosincrasia y cultura occidental, educando, desde los pequeños grupos e iniciativas de la familia, la sociedad civil, las iglesias, las asociaciones fraternales, gremiales y profesionales, y ejercitando la gobernabilidad y la gobernanza en un tipo de sociedad, un modelo económico y un sistema político en los que el tener, el saber y el poder sean para servir.
  4. Para sanar el aislamiento que viene de fuera y la cerrazón que viene de dentro, proponemos favorecer las relaciones internacionales y la integración de Cuba en la comunidad de naciones civilizadas y democráticas, educando y ejercitando, desde las relaciones interpersonales e intergrupales de la sociedad civil, una ética inspirada en los valores de libertad, igualdad y fraternidad, dándole preeminencia a este último que ha sido preterido en las luchas de los dos sistemas que han existido en el último siglo. En ellos se han priorizado la libertad o la igualdad. Esperamos que el servicio exterior de Cuba, y también de los demás países, se base y se desarrolle en la visión de una diplomacia moderna en la que se reconocen y promueven tres interrelaciones mutuamente indispensables y enriquecedoras: Las relaciones entre Estados soberanos, las relaciones culturales, económicas y políticas entre los pueblos, y las relaciones democráticas de los Estados con sus propios pueblos y con la sociedad civil de las demás naciones. La disfunción en una sola de esta especie de “trinidad diplomática” es y será la verdadera causa de los conflictos entre Estados y de estos con sus pueblos. Consideramos de necesidad insoslayable que coloquemos el presente y el futuro de Cuba en la visión holística de esta “trinidad de sus relaciones”.
  5. Para sanar la banalización y la manipulación de nuestra cultura proponemos, promover, renovar, educar y vivir según el espíritu de la cultura cubana: su carácter humanista, mestizo, pluralista, abierto, acogedor, de matriz cristiana. Ser fieles a nuestras raíces, fortalecer nuestra identidad nacional, y renovar lo que somos, respondiendo a los nuevos desafíos de estos tiempos. No temer ni cerrarnos a la integración global sin perder el alma cubana. Entendemos la cultura como el fundamento, el alma y la fecundidad de la nación, como la raíz de nuestra eticidad que nace y se desarrolla en los proyectos de Varela y de Martí. Es decir, el ethos de lo cubano, de nuestras escuelas de pensamiento, de los proyectos educativos, de la creación artístico-literaria, las vivencias, las expresiones y referencias religiosas, las formas de convivencia, el tejido de la sociedad civil, sus dinámicas propias y métodos de relacionarse. Consideramos que la cultura, en su sentido más profundo y abarcador, es de trascendental impacto en los estilos de vida y formas de organización de la sociedad cubana en el presente y en el futuro. Este carácter nacional y aliento vital, informa transversalmente, identifica en profundidad y fecunda en diversidad, a todos los demás sectores de la vida nacional: familia, educación, religión, economía, política, formas de organización de la sociedad civil, relaciones internacionales, entre otros.

Por esto que queremos, Convivencia ha durado.

Al celebrar los diez primeros años de Convivencia, no hemos querido disimular ni destacar las inenarrables angustias y el sistemático hostigamiento que encontramos en el camino. Creemos que eso fortalece nuestra alma, curte nuestra virtud y confirma la bondad de nuestro empeño. Queremos centrarnos y enfocarnos en el anuncio de lo que somos e intentamos ser, de lo que hacemos y cómo lo queremos hacer, y en el anuncio de las visiones, estilos y proyectos de sociedad que pensamos, proponemos y trabajamos para que Cuba sea una nación libre, democrática, próspera y feliz.

Esta mística, sentido y motor de nuestro trabajo, es lo que ha sostenido nuestra permanencia en Cuba, nuestra perseverancia en el obrar, nuestra fidelidad a Cuba y a su Iglesia. Y es, en fin, la razón profunda de nuestra esperanza.

Pinar del Río, 20 de noviembre de 2017
229º aniversario del Natalicio del Padre Félix Varela