Economía

PEQUEÑOS CAMBIOS EN LOS FUNDAMENTOS ECONÓMICOS DEL NUEVO PROYECTO DE CONSTITUCIÓN

Karina Gálvez Chiú | 23 Octubre, 2018

Foto de Rosalia Viñas Lazo.

El nuevo Proyecto de Constitución no expresa lo que necesita Cuba para cambiar. No hay un reconocimiento ni expresión del debido respeto a los derechos y las libertades fundamentales. No es el resultado de la discusión en una asamblea constituyente, y evidentemente, todos los postulados mantienen el control político y económico del Estado sobre los ciudadanos.

No obstante, es de notar que los pequeños cambios, pueden ser interpretados en un momento como ambiguos y pudieran soportar una decisión gubernamental de comenzar los cambios económicos.

Algunos ejemplos de cambios sutiles, no esenciales, pero que deben ser observados

1. Por primera vez aparece la palabra mercado, aún cuando se supedita a la dirección planificada de la economía. Esto supone un reconocimiento de lo imposible de desarrollar una economía sin la existencia del mercado y la consideración de sus leyes. De la regulación del mercado no se puede prescindir ni siquiera en países con altos grados de libertad económica. El problema en Cuba es que la regulación es verdaderamente control total y así no puede funcionar el mercado.

No obstante, si en la Constitución aparece la palabra mercado, como una institución que forma parte del sistema económico, existirá el marco constitucional para el momento en que se decida hacer el cambio esencial hacia una economía de mercado.

2. Desaparece la referencia a la eliminación de la “explotación del hombre por el hombre”: No aparece en la propuesta, este viejo concepto. Algo positivo, teniendo en cuenta que en la actualidad, en la mayoría de los casos, ya no se trata solo de una cuestión ética, sino que tampoco es rentable la “explotación”.

3. No se habla de la distribución socialista siguiendo el principio “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”. Aparentemente con la aparición del mercado en el marco constitucional, es imposible su consideración. Sin el principio de distribución socialista en la Constitución, pudiera desaparecer uno de los postulados más fuertes en defensa del socialismo que es la distribución “justa”. Aunque en la realidad, los sistemas de economía centralizada se han visto en la terrible situación de tener que repartir igualitariamente los escasos recursos y servicios que logran producir, teóricamente, la justificación del socialismo para limitar la libertad de iniciativa privada, es la intención del Estado de distribuir toda la riqueza de forma muy justa para lo que necesita tener en sus manos todo los recursos de la nación.

Quizás el cambio más evidente en el aspecto económico del Proyecto de Constitución es el que se refiere a la propiedad. La actual Constitución solo reconoce un tipo de propiedad: “propiedad estatal socialista de todo el pueblo”. En el proyecto se reconoce el derecho a convivir, de varios tipos de propiedad: socialista, cooperativa, mixta, de las organizaciones de masas, privada y personal.

Además desaparece la palabra “estatal” en la frase “propiedad socialista de todo el pueblo”, lo que indica una mayor prudencia en la redacción, haciendo cierta diferencia entre la propiedad estatal y la pública.

4. Otro cambio es en cuanto a los fines de la actividad económica. En la actual Constitución se persigue como fin el desarrollo del país “a fin de fortalecer el sistema socialista” mientras que en el proyecto en discusión, se expresa “proyectar el desarrollo estratégico y armonizar la actividad económica en beneficio de la sociedad” con el fin de “pre-servar los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social”. No es igual perseguir fortalecer el sistema, que preservar ciertos límites. La primera expresión indica fortaleza y esperanzas de que el sistema socialista de economía funcione y se pueda fortalecer. En cambio, desarrollar el país para preservar límites, indica que se busca desarrollar el país manteniendo los postulados socialistas al mínimo.

Participar o no

Es difícil encontrarse un ciudadano cubano que actualmente esgrima la Constitución para defenderse de una conducta inconstitucional que lo afecte. Por una parte no la conoce bien y por otra, sentimos que su argumento no será tenido en cuenta, con tal de que la actuación inconstitucional, esté amparada por la necesidad de mantener el sistema “socialista”.

Por eso, la reacción más frecuente es la indiferencia o la crítica superficial de los cubanos que, además, padecemos una falta de educación cívica que nos hace buscar en la Constitución cuestiones tan específicas como: cuándo van a bajar los precios de los alimentos o subir los salarios, o cuándo el Estado va bajar los impuestos, o va a aumentar los productos subsidiados de la canasta básica.

Todas cuestiones no menos importantes, pero que nos llevan a aspectos más profundos y generales que son los que deben aparecer en el texto constitucional como: la garantía de los derechos de la propiedad privada, el ambiente económico que promueva el desarrollo, las libertades civiles, políticas y económicas, la justicia de la distribución de la renta.

Es hora de que los cubanos seamos “protagonistas de nuestra propia historia”, y digamos sí o no a la nueva Constitución, o no participemos en el referendo, pero conscientemente, sabiendo lo que nos jugamos o lo que hacemos por Cuba cuando tomamos cualquier decisión con relación a este proyecto. Es importante participar, que no significa necesariamente votar, sino también no hacerlo, pero expresando nuestro criterios, nuestras razones.

 


Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).
Licenciada en Economía.
Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia.
Reside en Pinar del Río.