Cultura

CLAMOR DE GAIA O ‟DEL GÉNESIS AL APOCALIPSIS SEGÚN DANI” (III y final)

Dani Francisco Tejera Menéndez | 12 Agosto, 2018

Foto de Yoandy Izquierdo Toledo.

TERCERA PARTE

CLAMOR

Y con la angustia creciente
por el devenir infausto
del hombre que en holocausto
sacrifica al Medio Ambiente,
levanta su voz doliente
y la une al coro que llama
a protestar por el drama
de la tierra compungida
por la actitud matricida
de su victimario y clama:

“Cuando de ignotas regiones
al espacio fui lanzada
realicé desesperada
profundas exploraciones.
Buscaba en sus dimensiones
alguien con quien platicar
y al no poder encontrar
otro planeta viviente,
en mi interior lentamente
algo comencé a notar”.

“Un inefable placer
iluminó mi semblante
al descubrir que gestante
estaba todo mi ser
y debo reconocer
que me sentí complacida
por haber sido escogida
para ofrecer solución
a la compleja ecuación
algebraica de la vida”.

“Me divierten de la ciencia
sus constantes osadías
de concebir teorías
para explicar tu existencia,
sin saber que la presencia
de lo que en mí se gestó
y con salud floreció,
por siempre ha constituido
un secreto compartido
entre los cielos y yo.”

“Concedí fertilidad
a mi corteza terrestre
para que la Flora muestre
la grandeza y la bondad
de su biodiversidad,
fuente de rica ambrosía,
para con idolatría
poder rendirle tributo
en cada nutriente fruto
a su excelsa señoría”.

“Fuiste la gran obra de arte
en mi vientre concebida,
yo la madre agradecida
ansiosa de amamantarte
y para poder criarte
rebosante de salud,
hice que la plenitud
de mi fantástico ambiente
mantuviera un permanente
estado de pulcritud”.

“De peces colmé los mares
para que los capturaras
y en tu hogar te recrearas
con exquisitos manjares,
magníficos ejemplares
de sabor apetecible
que allá en el fondo apacible
donde reina Poseidón,
logran su reproducción
de manera sostenible”.

“Con artístico sentido
pinté valles y laderas
para que admirar pudieras
perspectiva y colorido
pero aquel lienzo extendido
bajo el refulgente cielo,
donde concebí el anhelo
de un cuadro cautivador,
hoy exhibe con dolor
la gran tragedia del suelo”.

“Si tantas cosas nacieron
de aquel supremo embarazo
y en mi maternal regazo
colmadas de amor crecieron;
si a cuidarlas me pusieron
¿cómo voy a permitir
que pretendas destruir
arrojando al precipicio
lo que tanto sacrificio
me costó poder parir?”

“Si esperé millones de años
para un espacio sanear
donde mis hijos criar
libre de gases extraños
¿por qué provocarme daños?
con tu juego majadero
al efecto invernadero
¿es que acaso te divierte
ver que se filtra la muerte
por el fatal agujero?”

“Si de selvas tropicales
sembré millones de hectáreas
que formas sobre sus áreas
aguaceros torrenciales
para que campos eriales
pudieran ser cultivados
y después fertilizados
responde: ¿Por qué cometes
con tus filosos machetes
esos viles atentados?”

“Cuando el hacha entre tus manos
estés dispuesto a tomar
y un grueso tronco talar
ebrio de instintos malsanos,
piensa en los seres humanos
y en otras formas de vida
que la noble planta herida
ayudaba a mantener
antes de hacerla caer
en el combate vencida”.

“Si alguna vez dedicaras
un tiempo a la reflexión
por tu propia decisión
las arboledas cuidaras
y las intensificaras
con pasión enternecida
porque sabrás enseguida
que quien cultiva una planta
contribuye a la obra santa
de fortalecer la vida;”

“Si de las inquietas aves
supiste imitar el vuelo
cuando las puertas del cielo
quise abrir para tus naves,
¿cómo es posible que caves
con palas de ingratitud
un hoyo en la plenitud
de mi espacio acogedor
donde sin ninguna flor
reposará mi ataúd?”

“Si tu notable intelecto
doté de sabiduría
pensando que lograría
un resultado perfecto,
¿por qué te vistes de abyecto
con tu innoble proceder
y no quieres comprender
que eres de los animales
marinos y terrenales
el que mata por placer?”

“Si aguas puras, refrescantes,
fluyen por mi interna red
y al brotar sacian la sed
de todos los habitantes
cuando las lluvias constantes
descienden precipitadas
para que sean filtradas
hacia el freático manto,
¿por qué te divierte tanto
el verlas contaminadas?”

“Si ya los hidrocarburos
son recursos obsoletos
¿Por qué enfrentarme a los retos
de tus avaros conjuros?
y mantener en apuros
hojita, limbo y peciolo
si sabes muy bien que solo
la vida perduraría
con la barata energía
que nos suministra Eolo;”

“Y otras fuentes naturales
llamadas alternativas
sin materias radiactivas
ni gases perjudiciales
cuyos usos industriales
no son biodegradables
y pueden ser renovables
como las grandes corrientes
de ríos y de afluentes
que corren inagotables;”

“Toneladas de toxinas
son cada día lanzadas
por tus manos despiadadas
a mis aguas cristalinas
¿por qué razón contaminas
con tu proceder mezquino
el plancton, maná divino,
donde encuentra su alimento
el constantemente hambriento
ecosistema marino?”

“Si motores especiales,
joyas de la ingeniería
que utilizan energía
sin peligros ambientales
pues no son perjudiciales
creó la industria moderna,
¿por qué dejas la caverna
y te acercas mazo en mano
a imponer como un tirano
los de combustión interna?”

“Cuando al trabajo sereno
te dispones a acudir
me obligas a consumir
fuertes dosis de veneno
porque tu oído es ajeno
a las recomendaciones
de pacíficas naciones
que llaman con voz potente
a observar un permanente
control de sus decisiones;”

“¿Por qué saturas de humo
mi cielo resplandeciente
si sabes perfectamente
que por prescripción no fumo?
¡cuantas sustancias consumo
a la atmósfera lanzadas
por chimeneas taimadas
que el dióxido de carbono
bajo la capa de ozono
mantiene reconcentradas!”

“¿Por qué dedicas millones
al arsenal ofensivo
y su poder expansivo
que masacra poblaciones
lanzado por los aviones
con intención genocida,
sin ver que distribuida
esa inversión con justeza,
la plaga de la pobreza
pudiera ser abolida?”

“Cuando los ojos temprano
diriges al horizonte
y el verde traje del monte
admiras con aire ufano;
cuando las flores del llano
exhalan tierno perfume
que el ser humano consume
por cortesía del viento
¿no existe remordimiento
ni tristeza que te abrume?”}

“Si me dieras la alegría
de aceptarle al astro rey
para conservar mi grey
su torrente de energía,
yo te lo agradecería
porque sus destellos fieles
a mantener los niveles
de especies vivificantes,
brindaran ondas radiantes
desde complejos paneles;”

“Pero si la iniquidad
enturbia tu pensamiento
y te olvidas de que siento
temor a la soledad
cuando pones sin piedad
en peligro la existencia
de lo que yo con paciencia
en mi vientre vi crecer,
como madre debo hacer
un llamado a tu conciencia;”

“Ayúdame a rescatar
la pulcritud de mi cielo,
la fertilidad del suelo
y la pureza del mar
que yo sabré perdonar
madre al fin, tanto abandono,
pero para que el ozono
pueda su misión cumplir,
ambos debemos zurcir
la rotura del kimono;”

“A sanear los manantiales
de putrefactos residuos
que suelen verter asiduos
los colosos industriales
y desechos personales,
fuentes de la polución,
donde halla la población
de insectos y roedores
para sus planes vectores
adecuada locación;”

“A incrementar el sistema
de las áreas protegidas
por tu terquedad sumidas
en agobiante dilema
para que roto el esquema
la vida se intensifique,
la esperanza fructifique
y ante esa hermosa virtud,
mi delicada salud
con ella se fortifique;”

“A que los policultivos,
como sabias decisiones,
multipliquen las opciones
de mis campos productivos
porque males erosivos
provocan salinidad,
acidez, sodicidad
y una buena rotación
es la mejor prescripción
al suelo y su enfermedad;”

“Al aumento paulatino
de plantas ornamentales,
recetas medicinales
que el paciente citadino
sin temor a un desatino
del más natural galeno,
recibe con rostro ameno
porque con sus prescripciones
las nocivas radiaciones
perderán todo el veneno;”

“Si ves brillar oportuna
la estrella del porvenir
y logras dichoso abrir
el cofre de la fortuna,
sin vacilación alguna
invierte varios millones
en cultivar plantaciones
protegidas con esmero
para ver si recupero
la salud de mis pulmones;”

“Que la salud y la ciencia
jamás detengan su curso
y cuenten con el concurso
de tu vasta inteligencia
para vencer con urgencia
las nuevas enfermedades
que azotan cual tempestades
con epidémicos vientos
y contagios virulentos
mis campos y tus ciudades;”

“Que las naciones unidas
busquen una solución
sin ninguna dilación
para curar mis heridas
y sus fuerzas aguerridas
enfrenten con heroísmo
el impuesto salvajismo
de absurdas corporaciones
que por nadar en millones
me condenan al abismo;”

“Que las cenizas nucleares
una vez de procesadas,
permanezcan resguardadas
en herméticos lugares
hasta que en tus avatares,
después de mucho buscar,
logres al fin encontrar
el sitio más apropiado
donde con sumo cuidado
las puedas depositar;”

“Para que aquella fisura
poco a poco cicatrice
y tu ambición no realice
otros actos de locura
así la gran amargura
que provocaba el flagelo
de ver reducido el suelo
por el aumento del mar,
lo podamos olvidar
porque ya no habrá deshielo;”

“Para que al vestir las cumbres
sus túnicas blanquecinas
tejidas con nieves finas
de admiración te deslumbres;
para que cuando te alumbres
con el fulgor singular
de la energía solar
o de las aguas fluviales,
consideres cuántos males
se pudieron evitar;”

“Para que conmigo clames
por que se tomen medidas
y no se pierdan más vidas
con los continuos derrames
que las potencias infames
a escala internacional,
sin desconocer el mal,
le provocan diariamente
al mustio y convaleciente
ecosistema mundial;”

“Para que las mariposas,
cuando sus alas agiten,
en las mañanas visiten
a sus amigas las rosas
y conversen vanidosas
de cotidianos flirteos,
piropos y galanteos
que reciben al volar
por donde suelen estar
sus atractivos Romeos;”

“Para que vivan tranquilos
manatíes, elefantes
y los cetáceos gigantes
en sus distintos asilos
y para que los pistilos
del perfumado clavel
al himenóptero aquel
brinden su néctar jugoso
que el insecto laborioso
transforma en sabrosa miel;”

“Y al combatir como hermanos
al hombre de la caverna
ningún peligro se cierna
sobre los seres humanos.
Une voluntad y manos
para vencer el conjuro,
disfruta del aire puro
que libera la arboleda
con vestiduras de seda
y mirando hacia el futuro;”

“Para que el mar anhelante
del infinito universo
donde está mi cuerpo inmerso
como una concha gigante
que se mantiene expectante
por consolidar su perla
y de todos protegerla
le pida al viejo monarca
que se la guarde en el arca
porque no quiere perderla.”

 


Dani Francisco Tejera Menéndez (Pinar del Río, 1940).
Especialista en cine latinoamericano.
Graduado de Español y Literatura.
Reside en Pinar del Río.