Miércoles de Jorge

EFECTIVA DIVISIÓN DE PODERES Y CONTROLES PARLAMENTARIOS: UNA REFLEXIÓN PARA CUBA

Jorge Ignacio Guillén Martínez | 2 Enero, 2019

Miércoles de Jorge

Para comenzar la reflexión acerca de la efectividad o no del control parlamentario, cabe señalar en primer lugar que la efectiva separación de poderes es condición imprescindible para que haya democracia. El poder legislativo, judicial y ejecutivo deben relacionarse entre sí, pero con autonomía e independencia al mismo tiempo. En segundo lugar, que solamente cuando se está en presencia de un Estado de Derecho con su respectiva división de poderes, entonces se puede hablar de control parlamentario, y se puede comenzar a analizar qué tan efectivo es el mismo (García, 2016). De lo contrario, no se puede hablar de control parlamentario porque no existe, como sucede con el caso de Venezuela en los últimos años, el parlamento no puede ejercer control alguno sobre el ejecutivo simplemente porque el poder ejecutivo ha “secuestrado” al poder judicial y no reconoce en lo más mínimo al poder legislativo. O también como en el caso extremo de Cuba, donde la Asamblea Nacional del Poder Popular (¿parlamento?), tiene al 100% de los parlamentarios afiliados al único partido existente, que además es el que controla al ejecutivo y todos los poderes del Estado.

En democracia, el control parlamentario es imprescindible, su papel es determinante por su influencia e importancia a la hora de gestionar los asuntos públicos. Por otro lado, su eficacia definitivamente varía entre unos países y otros, así como los procedimientos e instrumentos que se utilizan para el control parlamentario (Unión Interparlamentaria, 2007).

La experiencia de las democracias alrededor del mundo indica que uno de los temas más importantes a tener en cuenta cuando se evalúa la efectividad del control parlamentario es el del poder y su configuración en relación con los partidos en el parlamento y en el ejecutivo (Beetham, 2006, citado en Unión Interparlamentaria, 2007). En este sentido, a menudo se observa como una mayoría de los parlamentarios pertenecientes al mismo partido que está en el poder ejecutivo, representa un dilema que invalida o entorpece el control parlamentario; sin embargo, este último se ve fortalecido (a veces hasta el extremo de paralizar la gestión de los asuntos públicos) cuando la mayoría parlamentaria es opositora al partido que gobierna. Este hecho cuestiona la efectividad del control parlamentario, y en ocasiones genera disputas de poder que no son constructivas para la democracia.

Otros aspectos que pueden incidir positivamente en la efectividad del control parlamentario son los instrumentos empleados, en la medida en que faciliten o no la comunicación y la deliberación entre el parlamento y el ejecutivo, así como mecanismos que de alguna manera permitan que la sociedad civil supervise o exija el control parlamentario. Un sistema, que incluya instrumentos de control no solo abundantes sino efectivos en cuanto a que aseguren representatividad de los intereses sociales y rendición de cuenta por parte del ejecutivo, con un adecuado balance en cuanto a los partidos que componen el parlamento y el ejecutivo, así como reglas claras de división de poderes, de rendición de cuentas, etc., garantiza que verdaderamente el poder parlamentario sea una herramienta efectiva para la profundización democrática.

En este sentido se hace indispensable una actualización de los mecanismos de control actuales en muchas de las democracias en Europa y América Latina, pues los mismos fueron diseñados antes de la consolidación de los partidos políticos, lo que los pone en una condición de obsolescencia y compromete la eficacia del control parlamentario (García, 2016, p. 67). Para el caso de Cuba ya hay una experiencia acumulada alrededor del mundo que ha de ser tenida en cuenta para profundizar la democracia en el futuro cercano.

También en este contexto los medios de comunicación deben jugar un papel fundamental como nueva forma de perfeccionar los mecanismos de control parlamentarios (dejando a un lado el show mediático y asumiendo un papel constructivo y responsable hacia la democracia), se deben adaptar a nuestros tiempos y garantizar una mayor implicación/participación de la ciudadanía en la tarea de exigir/presionar para que el control parlamentario del ejecutivo sea efectivo y responda a los intereses democráticos de la sociedad (García, 2016).

En cuanto al papel de las nuevas tecnologías como nuevo paradigma, García señala los siguiente aspectos o nuevas formas de control parlamentario y de perfeccionamiento del mismo: “la presentación de preguntas urgentes; o las relaciones de los ciudadanos con sus parlamentarios, permitiendo que les sugieran preguntas, solicitudes de información o enmiendas, o recibir información especializada mediante listas de correo; o la adecuada información institucional a los ciudadanos de la actividad de las Cámaras en sus respectivas webs; o la muy deseable aplicación parlamentaria del principio de transparencia mediante medios informáticos” (García, 2016, p. 91). Su eficiencia, nuevamente depende de la forma en que se usen estas nuevas tecnologías y medios de comunicación.

En la actualidad, de alguna manera ya se ha indo introduciendo en algunos parlamentos un cambio de paradigma en cuanto al control parlamentario mediante el uso de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías (Unión Interparlamentaria, 2007), y a pesar de ser muchos los desafíos a superar, el avance en este sentido considero profundizará el control parlamentario en el largo plazo, así como la calidad y representatividad democrática.

Hablar de democracia en Cuba, implica comenzar a familiarizarnos con estos temas, estudiarlos y conocerlos con el fin de ponerlos en práctica y de dar un salto -en la medida de lo posible- hacia un escenario superior donde los problemas que afrontan las democracias modernas del mundo los podamos sobrepasar, para que no se cometan los mismos errores que ya algunos han cometido. El escenario del debate constitucional en Cuba es una coyuntura oportuna para discutir sobre la tan necesaria división de poderes del Estado y sobre los mecanismos del control parlamentario.

Bibliografía

BEETHAM, D., 2006. El parlamento y la democracia: una guía de buenas prácticas, Ginebra: Unión Inter-parlamentaria.

García, J., 2016. CONTROL PARLAMENTARIO Y CONVERGENCIA ENTRE PRESIDENCIALISMO Y PARLAMENTARISMO. UNED, Issue 38, pp. 61-99.

Unión Interparlamentaria, 2007. Instrumentos de control parlamentario. Estudio comparativo de 88 parlamentos nacionales, Ginebra: s.n.

 


Jorge Ignacio Guillén Martínez (Candelaria, 1993).
Laico católico.
Licenciado en Economía.

 

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