Miércoles de Jorge

PAPEL DEL ESTADO: RETOS EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN

Jorge Ignacio Guillén Martínez | 22 Agosto, 2018

Miércoles de Jorge

La regulación de la actividad económica ejercida por el Estado en todos los países del mundo, en unos casos más y en otros menos, es una de las variables más importantes a tener en cuenta para el buen funcionamiento de una economía. Variable que siempre es necesaria, aunque sea mínimamente. Sin embargo, su excesivo protagonismo puede acarrear consecuencias nefastas para cualquier economía, en todo caso la receta más acertada debería ser un balance que no anule ni otorgue demasiado poder al Estado.

En Cuba, el problema que se sufre en este sentido es el excesivo control del Estado sobre la actividad económica, por lo que mencionaré algunas de las consecuencias que provoca:

– Centralización excesiva de los procesos productivos que se traduce automáticamente en ineficiencia, al impedir el flujo horizontal de la información que crea y facilita las transacciones económicas y el progreso en sentido general. El control del Estado lleva a la excesiva centralización que impide el protagonismo de la sociedad civil, es decir, el control ciudadano sobre la acción del mismo; lo que también atenta contra el desarrollo económico y social de un país.

– Anula los incentivos de los agentes económicos. Un excesivo control estatal generapropiedad estatal de la mayoría de los medios de producción,poca productividad,salarios bajos, mínimo poder de decisión y autonomía para los empresarios, incluso ideologización en algunos casos como el cubano donde políticas de Estado y de gobierno son lo mismo; y por otro lado genera trabajadores que no les interesa hacer bien su trabajo, que no se preocupan por el progreso de su institución y que no tienen sentido de pertenencia, pues no existen incentivos para ello.

La coyuntura actual de nuestra sociedad, en la que se debate el proyecto de la que será la nueva constitución, es propicia para reflexionar sobre el papel del Estado y la regulación que este debe ejercer en la economía y en la sociedad en sentido general. Luego de mencionar algunas de las consecuencias que provoca un excesivo control estatal me animo también a proponer algunas ideas para que el mismo sea impulsor y no freno del desarrollo económico.

– El Estado debe ser subsidiario: ejercer el control del mercado sin ahogar el potencial de los agentes económicos o impedirles su propio desarrollo. Su papel debe centrarse en intervenir solamente en los casos en los que se ponga en juego la seguridad de los ciudadanos, la soberanía de la patria, o cuando sea necesario por razones estratégicas. Debe acompañar el desarrollo económico, pero no es el protagonista del mismo, velar por el bienestar social, pero sin limitar la creación de riquezas y el progreso.

– El Estado es más que un gobierno: en el proyecto de constitución que se está discutiendo en Cuba, claramente se propone la hegemonía de un gobierno sobre el Estado y toda la sociedad. El Estado va más allá de un gobierno determinado, y eso debe dejarse claro en la constitución. De este modo se garantiza que las políticas de control estatal vayan más allá de los intereses de un partido o gobierno determinado, y en el caso de Cuba solo entonces estas podrían convertirse en un incentivo para la actividad económica.

– El control del Estado pasa por el control de la sociedad civil y la ciudadanía. Como bien lo expresa la constitución “el poder del Estado dimana de la soberanía del pueblo”, y el pueblo ejerce su soberanía sobre el mismo mediante las organizaciones de una sociedad civil diversa, madura y totalmente independiente del poder/control de organizaciones políticas o ideologías. Sin estas dinámicas de relaciones entre sociedad civil y Estado, también se dificulta el desarrollo económico de la nación, entendiendo este último no solo como crecimiento de la economía.

 


Jorge Ignacio Guillén Martínez (Candelaria, 1993).
Laico católico.
Licenciado en Economía.

 

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