Martes de Karina

26 años de la fundación del Centro de Formación Cívica y Religiosa (1993 – 2007)

Karina Gálvez Chiú | 29 Enero, 2019

Martes de Karina

A pesar de que hace ya casi 12 años que el Centro de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la diócesis de Pinar del Río, fue cerrado, más personas de las que uno se imagina lo recuerdan como una obra de mucho amor y mucha entrega. Eso fue sobre todo este proyecto, inspirado en el humanismo cristiano pero de carácter no confesional, dirigido por Dagoberto Valdés y acompañado, aupado y respaldado por el obispo emérito, en aquel momento obispo de Pinar del Río Mons, José Siro González Bacallao.

Los que tuvimos el privilegio de participar en esta obra desde sus inicios, la valoramos como un gran aporte a nuestras vidas y a nuestra formación como personas. Fue primero una escuela, donde muchos aprendimos a no conformarnos con lograr el mínimo o con esforzarnos lo suficiente, si no lográbamos lo que esperábamos; aprendimos a buscar siempre soluciones a los problemas; aprendimos a ser transparentes y aceptar las críticas.

El CFCR fue también un espacio de amistad y diálogo. Muchas obras fueron posibles gracias a la oportunidad de trabajar en comunión con instituciones estatales, a pesar de la diferencia de pensamiento y de método. Así, publicamos libros con la “Casa Loynaz”, editora en la provincia, hicimos análisis económicos con el Centro de estudios de la Economía Mundial, organizamos exposiciones de pintura, concursos literarios y conciertos de rock.

No faltó el acompañamiento a los que lo necesitaran, económico o espiritual.

Su servicio más sistemático: los cursos. Esos cursos a los que llamábamos “ciclos”, con alumnos a los que siempre llamábamos “participantes”, y profesores que eran “animadores”, en un afán por separarnos del estilo clásico de educación, hasta en el lenguaje. Con temas tan variados que iban desde la persona hasta la universidad como espacio, desde la familia hasta la comunidad del barrio, de la ciudad, de una nación. Temas específicos como la economía o la misa y tan generales como los valores, la política o la ética. Todos aplicados a la realidad cubana y ahora compilados y actualizados en el libro de ediciones Convivencia: “Ética y Cívica: Aprendiendo a ser persona y a vivir en sociedad”.

Su obra más abarcadora: la Revista Vitral. Editada hasta el número 78 (marzo-abril de 2007) por este Centro, una publicación bimestral, de corte sociocultural, que llevaba a través de artículos de diferentes estilos y tendencias ideológicas, a todos los lectores (que siempre fueron más que los suscriptores), el espíritu de respeto a la diversidad y a la verdad, que el Centro quería promover como cultura.

“Vivir en pequeña escala lo que queremos vivir en Cuba” y “Creemos en la fuerza de lo pequeño”, fueron sus slogans más repetidos y aplicados. Aprender a vivir en democracia participativa en esos pequeños espacios de los cursos, encuentros, y publicaciones, con la confianza puesta en que esa pequeña semilla sembrada en tierra buena, daría sus frutos y fortalecería a la nación cubana.

Fueron tiempos de mucha mística. Mística que provocó que en un momento, el Centro animara, además de los cursos y publicaciones, grupos de profesionales, un aula de música, un aula de computación, una “escuelita” para niños desde 4to hasta 6to grado, y una consultoría sicológica, jurídica y familiar.

En la obra del CFCR, encontraba espacio lo mismo un sacerdote, que un laico comprometido, que un profesional experimentado en alguna materia o una persona que conocía bien la historia de un pueblo. Esto permitió que visitaran Pinar del Río, personas de la talla de Pedro Luis Ferrer (eminente compositor y trovador cubano), Don Joaquín Ruiz Jiménez (Defensor del Pueblo en España), Ricardo Arias (quien fuera vicepresidente de Panamá) o Carilda Oliver (popular poetisa matancera).

Confesado por algunos animadores y participantes, el CFCR, representó un cambio en la vida de los que, una vez que lo conocimos, no pudimos separar de él, nuestros particulares proyectos de vida.

Felicidades a los que conocieron tal obra. Gracias a los que la inspiraron y trabajaron y perseveraron en medio de las tormentas. Gracias a los que la recuerdan y viven algo de lo que aprendieron en ella. El CFCR, fundado un día como hoy de 1993, podrá ser historia ahora, pero, sobre todo, cuando se hable de la historia educativa o de la Iglesia en Pinar del Río, no podrá dejar de mencionarse este proyecto, y a sus dos grandes artífices: Dagoberto Valdés y Mons. Siro.


Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).
Licenciada en Economía.
Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Reside en Pinar del Río.

 

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