Martes de Karina

Cuando la solidaridad indica aumento de la necesidad

Karina Gálvez Chiú | 12 Septiembre, 2017

Martes de Karina 

En ocasiones, la eficiencia y la solidaridad pueden indicar una gran necesidad y no deben ser motivo de orgullo para los responsables de ella.

El paso del huracán Irma por Cuba, como todos los anteriores, ha generado un derroche de información constante por los medios de difusión. No hablemos de lo difícil que es, creer que nadie se muestre ante las cámaras, desesperado, o asustado, o reclamando atención. Todos los entrevistados, confían en el Estado y en la Revolución, aun cuando existe gran cantidad de personas, afectadas por ciclones anteriores, que todavía no recuperan lo que perdieron. Nadie llora o se lamenta.

Comentemos uno de los principales mensajes de esa información: las loas a la defensa civil y a la solidaridad de vecinos y familiares que acogen en sus viviendas a aquellos que en las propias no pueden hacer frente al fenómeno sin peligro para sus vidas. Los que en Cuba hemos vivido el paso de un ciclón hemos sido testigos de la eficiencia de la defensa civil para proteger personas y bienes. Y la solidaridad es un valor nada ajeno a los cubanos. Pero es importante que miremos también la otra cara de estas virtudes.

Exceptuando lo que depende de la naturaleza, si cada vez hay más personas evacuadas es porque cada vez más personas habitan en viviendas poco resistibles y sin condiciones apropiadas, aun cuando nuestra isla es propensa a la ocurrencia de estos fenómenos.

Si aumentara el nivel de vida de los cubanos cada huracán necesitaría menos evacuados y menos vecinos solidarios. Si la defensa civil actuara eficientemente en condiciones de normalidad, defendiendo las ciudades de las ruinas y las malas condiciones constructivas, menos trabajo tendría en tiempos difíciles. En un país de economía centralizada y control casi total sobre los recursos por parte del Estado, este es el principal responsable de la situación de precariedad de la vivienda.

 


Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).
Licenciada en Economía.
Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Reside en Pinar del Río.

 

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