Lunes de Dagoberto

Política y Religión, según el Papa Francisco

Dagoberto Valdés Hernández | 7 Enero, 2019

Lunes de Dagoberto

Este lunes quiero comentar el mensaje del Santo Padre Francisco para la LII Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2019 y cuyo tema este año es: La buena política está al servicio de la paz. El mensaje tradicional en Año Nuevo va dirigido a todo el mundo y cada persona, cada hijo de la Iglesia y todo hombre y mujer de buena voluntad, lo recibe según sus creencias, ideas y circunstancias. El tema de la “buena política” llega a Cuba en una coyuntura para la cual esta reflexión es de suma importancia porque aclara, es oportuno, es pertinente y comprometido.

En efecto, Cuba necesita con urgencia de una buena formación ética, cívica y política para que los ciudadanos que sufrimos el daño antropológico causado por el Estado totalitario y paternalista podamos participar consciente y responsablemente en lo político. Políticos y ciudadanos, todos necesitamos estos sabios consejos para poder llegar a vivir las bienaventuranzas. Comencemos diciendo que este mensaje deja claro los dos principales conceptos erróneos: que la política es algo sucio y que la Iglesia no debe meterse en política.

Dejo el espacio para destacar algunas de las principales enseñanzas que nos ofrece el Papa Francisco en el Mensaje de la Paz 2019, cuyo texto íntegro hemos publicado en www.centroconvivencia.org desde el mismo día 1 de enero 2019:

  1. “La búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia.
  2. La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre”.
  3. “Cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”.
  4. Tomar en serio la política en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial― es afirmar el deber de cada persona (…) de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”.
  5. “La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad”.
  6. Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis.”
  7. “Las “Bienaventuranzas del político”, propuestas por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio:
    • Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.
    • Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.
    • Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.
    • Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.
    • Bienaventurado el político que realiza la unidad.
    • Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.
    • Bienaventurado el político que sabe escuchar.
    • Bienaventurado el político que no tiene miedo”.
  8. “Cada renovación de las funciones electivas, cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho”.
  9. “Estamos convencidos de que la buena política está al servicio de la paz; respeta y promueve los derechos humanos fundamentales, que son igualmente deberes recíprocos, de modo que se cree entre las generaciones presentes y futuras un vínculo de confianza y gratitud”.
  10. “Los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella”.
  11. “Estos vicios, que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social”.
  12. Los vicios de la vida política son: “la corrupción —en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas—, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la “razón de Estado”, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio”.
  13. “Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro”.
  14. Cada uno puede aportar su propia piedra para la construcción de la casa común. La auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales”.
  15. “Vivimos en estos tiempos en un clima de desconfianza que echa sus raíces en el miedo al otro o al extraño, en la ansiedad de perder beneficios personales y, lamentablemente, se manifiesta también a nivel político, a través de actitudes de clausura o nacionalismos que ponen en cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado”.
  16. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad”.
  17. “Reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia”.
  18. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz”.
  19. “Celebramos en estos días los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos”.
  20. La política de la paz ―que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas― puede recurrir siempre al espíritu del Magníficat que María, Madre de Cristo salvador y Reina de la paz, canta en nombre de todos los hombres: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,50-55).

Pongamos en práctica este oportunísimo y eminente mensaje del Papa Francisco, especialmente, nosotros los cristianos católicos cubanos, y todo hombre y mujer de buena voluntad que lo desee acoger.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

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