Lunes de Dagoberto

20 de mayo: nacimiento de la República de Cuba

Dagoberto Valdés Hernández | 21 Mayo, 2018

Cada año, el 20 de mayo, a pesar de que aun oficialmente no se celebra el Día de la Independencia de Cuba, me parece que podemos ser el único país que no celebra el día de su nacimiento al concierto de la comunidad internacional. Intentar borrar la historia o manipularla con sesgos ideológicos o políticos es un atentado a la cultura nacional, al ethos de la república que es y debe ser raíz y cimiento del presente y el porvenir.

Las circunstancias en que nació nuestra República, con todo aquello que pudiera mediatizarla, analizándolo con la mentalidad de hoy, no puede ni debe disminuir la significación de un día histórico como cada 20 de mayo. Por el contrario, los errores de entonces y los de todo el trayecto hasta hoy, deberían ser señales y experiencias para evitar caer en los mismos u otros parecidos en el futuro.

Sirva entonces este nuevo aniversario para que reflexionemos una vez más en la república que queremos, en la nación que somos, en la comunidad nacional que queremos cultivar, en las relaciones internacionales que Cuba debe fomentar.

Esta necesaria y urgente reflexión sobre el futuro de nuestra Patria cobra una signifcación muy especial cuando el País está viviendo un cambio generacional dentro del poder totalitario que ha regido los destinos de la nación en los últimos 60 años. Muchos se preguntan qué hará el flamante presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Y muy pocos se preguntan qué puedo hacer yo, un ciudadano de a pie, para que Cuba pueda salir de la actual crisis económica galopante, del modelo político inoperante y excluyente y de un deterioro social creciente.

Cuba cambiará cuando los cubanos decidamos comprometernos con ese cambio. Cuba entrará nuevamente a la comunidad de naciones democráticas cuando los cubanos decidamos exigirlo y hacerlo. La situación internacional y su correlación de fuerzas favorable a la libertad y a la democracia contribuyen a favorecer ese cambio tan deseado. La ausencia de un país que subsidie la ineficacia del modelo económico cubano, obligan a la necesidad de cambios. La falta de proyectos viables y consensuados para el futuro de Cuba clama por la generación de pensamiento y propuestas de políticas públicas que es responsabilidad específica de los laboratorios de pensamiento, de la participación de los ciudadanos y el aporte de los académicos y estudiosos de la realidad cubana.

Ojalá que en esta nueva oportunidad que se presenta para Cuba no lleguemos tarde como aquel 20 de mayo. Ojalá que la reconstrucción de nuestra democracia no se vea mediatizada por ninguna de las naciones hegemónicas de hoy, de un lado y del otro de los rescoldos de la Guerra Fría que aun humean en Cuba.

Y ojalá que la República que soñaron Varela y Martí pueda ser edificada con todos y por todos los cubanos de la Isla y de la Diáspora.

Esa sería la mejor congratulación que podríamos ofrecer los cubanos a la República de Cuba que nació hace 116 años. Reedificarla sobre las raíces humanistas y cristianas sobre las que la fundaron los que nos dieron Patria.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.   

 


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

 

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