Lunes de Dagoberto

Pensar Cuba: “Pensar es prever. Salvarse es prever”

Dagoberto Valdés Hernández | 16 Abril, 2018

Lunes de Dagoberto

Ha comenzado una semana en la que habrá un cambio generacional en la presidencia del Consejo de Estado. Será una semana de muchas expectativas, entre lamentos, oportunidades, no pocas frustraciones y “toneladas” de bytes sobre “el cambio” y los cambios en Cuba. Ninguna semana mejor para que el Centro de Estudios Convivencia (CEC) continúe siendo fiel a su vocación y misión: pensar Cuba y hacer propuestas para su futuro libre, próspero y feliz. Avanzando en el Itinerario de Pensamiento y Propuestas para Cuba, el CEC tiene el gusto de publicar su Quinto Informe de Estudios que trata sobre “La agricultura en el futuro de Cuba: visión y propuestas”.  

Es bueno y urgente participar en ese incesante “ir y venir” de opiniones, esperanzas, análisis y descripciones de la crítica y compleja realidad que vivimos cotidianamente. Convivencia no se sustrae de este debate y ha dado sus opiniones en dos Editoriales ya publicados en nuestro sitio web: www.centroconvivencia.org: “2018: Cuba frente a una nueva oportunidad” (Convivencia No. 61, enero-febrero 2018)  y “19 de abril de 2018: cambio generacional en Cuba” (Convivencia No. 62, marzo-abril 2018).

Sin quitar ni un ápice a estos esfuerzos coyunturales en los que participamos desde nuestra propia identidad, es también bueno, urgente y muy necesario no quedarse en la inmediatez, mirar con luz larga, promover un pensamiento holístico sin el cual ningún país puede construir un auténtico debate público y así, con el aporte de todos, ir tejiendo y consensuando un nuevo pacto social, un renovado proyecto de Nación que sea, al mismo tiempo, fiel a sus raíces fundacionales y respuesta novísima a los retos de los tiempos por venir. Una nación que no piensa ni propone soluciones y políticas públicas con visión estratégica puede embarrancarse en el tránsito o, lo que sería peor, cambiar y después no saber hacia dónde va, ni qué proyecto futuro construye y perder todo el sacrificio de sus hijos tras la libertad. Cuba necesita prever, que significa “ver antes”, precaver, prevenir, anticipar, preparar.  Martí lo dijo e hizo él mismo:

“Pensar es prever”. (O.C. Tomo 6, p. 325).

“En prever está todo el arte de salvar”. (La lección de un viaje. Patria. O.C. Tomo 2. p. 397).

“Guiar es prever”. (O.C. Tomo 3, p. 425).

 “Prever es la cualidad esencial en la constitución y gobierno de los pueblos.” (O.C. Tomo 6. p. 159).

Cuba está, una vez más, como “Alicia en el país de las maravillas”. El cuento del genial Carroll debería servir no solo para los niños cubanos y de todo el mundo sino para cuantos como Alicia nos enfrentamos a encrucijadas y laberintos que parecen inescrutables. Repito de memoria el fragmento que más me ha impactado de esa actualísima narrativa:

Alicia, perdida en el onírico laberinto, encuentra al gato sabio y le pregunta desesperada: “¡Por favor, dime dónde está la salida!” El gato, símbolo de la serenidad y la sabiduría humana le responde con otra pregunta: “Dime hacia dónde quieres ir y te diré por dónde está la salida.”

Creo que Cuba, además de todo el ingente y sacrificado trabajo cotidiano y coyuntural que realiza la sociedad civil, independiente y soberana de toda manipulación interna y externa, necesita de ese trabajo sosegado, sistemático y profundo que es herencia del legado de Varela y de Martí: pensar y proponer una Cuba incluyente, democrática y próspera.

El CEC es solo una minúscula contribución en esa gesta de proyectar el porvenir y abrirlo de tal manera que sea una República “con todos y para el bien de todos”, renovada bajo esa fórmula del amor triunfante a las que nos convocan nuestro padres fundadores. Pero creemos en esa lección de Martí que dice: “Es de pocos el prever y el auxiliar sin ostentación y sin premio la obra de que no han de sacar provecho alguno.” (Martí, José. O.C. Tomo 3, p. 173).

Creemos en la fuerza de lo pequeño, “en el mejoramiento humano, en la vida futura y en la utilidad de la virtud…” por eso, aún consciente de que nuestros aportes son solo “luces en la noche”, estamos convencidos de que también los pequeños faros pueden evitar naufragios y conducir a puerto seguro.

El V Informe del CEC sobre Agricultura que tengo el gusto de presentar, es fruto del trabajo de cubanos y cubanas de muy variadas formas de pensar, creer. El Centro estudia, piensa y respira con “dos pulmones”: un grupo de compatriotas que vivimos en la Isla y otro que vive en la Diáspora. Hacer nuestros estudios y aportes así es otro signo de la única Nación que somos y queremos.

Sabiendo que este, como los otros cuatro informes sobre “Economía”, “Marco Jurídico y tránsito constitucional”, “Cultura” y “Educación”,  junto al de “Medios de Comunicación Social y nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones” que publicaremos en breve, son propuestas ciudadanas, que se publican para que cualquier cubano o estudioso sobre Cuba pueda acceder a ellas, corregirlas o ampliarlas. Por supuesto, que solo tienen como propósito fomentar el debate público respetuoso y profesional, diverso y plural, de modo que nadie pueda decir que ya desde antes del cambio, o mejor, de los cambios estructurales y sistémicos, había un grupo de cubanos y cubanas de todas las orillas y formas de pensar que previó y trató de consensuar “hacia dónde queremos ir” para que la sabiduría acumulada de la Nación cubana que somos todos pueda decidir democráticamente un día “por dónde está la salida”.

Puede leer, comentar, bajar y compartir los cinco Informes en www.centroconvivencia.org/Propuestas.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere. 

(Todas las citas son tomadas de Obras Completas de José Martí. Edición digital. Centro de Estudios Martianos. 7 de noviembre de 2001).

 


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

 

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