Lunes de Dagoberto

¡Esto no es fácil!

Dagoberto Valdés Hernández | 11 Septiembre, 2017

Lunes de Dagoberto

Es la frase cotidiana que más caracteriza a los cubanos de hoy. Tiene una gran carga emocional compuesta de cansancio, desesperanza y sacrificio. Todo se hace difícil en el diario vivir del pueblo cubano. Desde la búsqueda del sustento de sobrevivencia para el día a día hasta vivir en el miedo y la incertidumbre del mañana, pasando por los agónicos y siempre complicados trámites burocráticos para todo que fomentan la corrupción, el “socialismo” y la indefensión de los que menos tienen.

Es verdad que los cubanos y las cubanas somos “luchadores”. Esta palabra tiene, por lo menos, dos significados contrapuestos y ambiguos: los que “luchan pacífica y abnegadamente por salir adelante y los que “la luchan por la izquierda”, vicio de pudrición social que será muy difícil de corregir en el futuro. Será una secuela de “esta etapa”.

Algo anda mal cuando el desahogo de la mayoría de la gente es esta frase repleta de hastío de “lo mismo” durante tantos años. Va con frecuencia acompañada de otra: “Por gusto y para nada”, signo de frustración e increencia en la continua propaganda sobre cambios cosméticos, crecimientos de todo tipo, progreso y eficiencia. Nada de eso llega a los bolsillos ni a la canasta básica, única forma de constatar la más mínima brizna de adelanto.

Hay, por lo menos, dos actitudes ante esta dura y demasiado larga realidad: rendirse y caer bajo el peso de la cruz, lo que supondría la muerte civil incruenta y repetida cada mañana y conduciría al abandono de “todo” y a la huida; o por el contrario, pararse sobre la cruz, ara de libertad, y con este pedestal de apoyo, seguir luchando con un sentido y por un proyecto pacífico que contribuya a salir de “esto”. Solo así podremos perseverar en la esperanza contra toda “esperanza”.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

 


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

 

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