Jueves de Yoandy

Una mirada a la economía cubana desde la ciudadanía

Yoandy Izquierdo Toledo | 8 Marzo, 2019

Jueves de Yoandy

Desde 1959 hasta la fecha, Cuba ha experimentado reformas económicas que no han resultado en los niveles de crecimiento y desarrollo esperados. El modelo de economía centralizada y planificada por parte del Estado ha demostrado no ser eficiente, basta con analizar la calidad de vida en cuanto al acceso de recursos básicos, independientemente del estudio de los principales indicadores macroeconómicos.

El gobierno cubano se ha enfrentado a lo largo de los años en que lleva aplicando el mismo modelo económico, político y social, una contradicción intrínseca que impide avanzar: la incompatibilidad de los cambios con el mantenimiento del modelo. El trazado de los “Lineamientos de la política económica” del país, el proceso de “Actualización del modelo”, que a decir de los propios dirigentes “no funciona ni para nosotros mismos”, no ha demostrado viabilidad. Quizá la principal reforma económica de los últimos tiempos ha sido la autorización al “trabajo por cuenta propia”, el sector privado en Cuba, que emergió legalizado en 2007, como parte del plan de reformas que inicio Raúl Castro. Sin embargo, esta libertad de permisos vino acompañada de diversas limitaciones como: la emisión de una lista de oficios que han sido los autorizados para ejercer hasta la fecha (no se incluye el libre ejercicio de las profesiones); la ausencia de un mercado mayorista que suministre los insumos y no establezca competencias entre la persona natural y la persona del empresario; y la aplicación de impuestos elevados e injustos sin establecer una estrecha correspondencia entre los gastos y las ganancias.

Desde la visión ciudadana podemos describir los siguientes rasgos:     

  1. Algunos cambios que han sido introducidos en la economía cubana han sido positivos, pero no estructurales, por lo que en ninguno de los casos se ha llegado a la médula del problema, que a lo largo de los años ha quedado demostrado ser una cuestión de modelo, y con el mismo modelo la fórmula de hacer más con menos se torna pensamiento utópico.
  2. El fracaso económico cubano ha estado influenciado principalmente por la falta de libertad económica, lo que está insertado en un contexto más amplio que es la democratización de las relaciones económicas. De esta forma, será propicia la participación conjunta de los ciudadanos y del Estado, como sujetos con derechos compartidos y establecidos en la ley, en el ejercicio de las diferentes actividades que impulsen el crecimiento y desarrollo económico.
  3. La verdadera apertura a la inversión extranjera, a través de garantías jurídicas sólidas, debe estar combinada con el derecho de todos los cubanos residentes en el exterior que también deseen invertir en su país. No se puede frenar el desarrollo económico por decisiones políticas arbitrarias y que respondan a una ideología de Estado.
  4. Cuba ha sufrido el impacto de la crisis global, pero sobre todo el giro hacia la derecha que ha experimentado América Latina, y las complejas situaciones en sus principales socios como Venezuela y Brasil. La dependencia económica de Cuba respecto a Venezuela ha sido muy fuerte y creciente en los últimos años, lo que ha puesto en peligro la economía y seguridad nacional, y condicionará la búsqueda de nuevos socios comerciales, una vez el pueblo y gobierno venezolano encuentren una salida a la crisis generalizada que vive el gigante petrolero.
  5. El análisis exhaustivo de los factores internos y externos, en base a sus amenazas, fortalezas y oportunidades, unidos a una voluntad, pero más que ello, una necesidad de cambio por parte del gobierno cubano, se torna como la única salida viable a la luz de 2019, para los complejos avatares que enfrenta la economía cubana. Parece ser que los factores externos se tornan como la mayor amenaza. 
  6. Las continuas actualizaciones del modelo económico, que ya demoran demasiado en el tiempo, las leves reformas realizadas, que limitan el crecimiento económico y provocan pobreza y desigualdad social, deben ser superadas por el paso del modelo de Economía Centralizada y Planificada por el Estado hacia una Economía de Mercado.

  • Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).
  • Licenciado en Microbiología.
    Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia y el Centro de Bioética Juan Pablo II.
    Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.
    Responsable de Ediciones Convivencia.
    Reside en Pinar del Río.

 

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